viernes, 8 de diciembre de 2017

Un poco de derecho procesal penal

Resultado de imagen de conflicto entre las jurisdicciones española y belga


El derecho penal es un instrumento jurídico corrector, punitivo, lesivo, tanto que la sabiduría secular ha procurado con esmero limitar sus aristas dañinas.

Es por ello que se han abierto paso en sus preceptos principios tales como el de su aplicación mínima y el del máximo cuidado en su utilización, lo que ha impregnado toda su filosofía preceptiva de la más profunda ética.

Es decir que con el derecho penal no se puede jugar, hay que utilizarlo con el máximo rigor y en él deben de regir con el máximo imperio preceptos procesales tales como el de actuar honestamente, no dañar, si no es absolutamente imprescindible hacerlo, y dar a cada uno lo suyo, elementos en los que el que es  seguramente mejor jurisconsulto de todos los tiempos, Ulpiano, afirmó que se fundamentaba la justicia, con mayúsculas.

Es por eso que al instinto de un juez, magistrado emérito del Tribunal Supremo, con tanta experiencia y sensibilidad jurídica como José Antonio Martín Pallín, le repugnaba de tal manera la actuación del juez del mismo tribunal actuando en función de instructor de los procesos penalistas abiertos contra los cargos políticos del govern de Catalunya, Pablo Llarena, que no dudó en calificarla, si yo no lo oí mal, de malabarista. 
         
Hay que tentarse la ropa muy bien, manejando instrumentos tan lesivos y perniciosos para la integridad física de las personas y de sus derechos fundamentales como son los de la libertad y de la propiedad, para entrar en la vida de las personas con actuaciones tan poco ajustadas a derecho que han motivado que ellos mismos, los magistrados que hasta ahora, han actuado en dicho procedimiento penal, hayan tenido que dar marcha atrás y dejar sin efecto esa orden internacional de detención y extradición dictada a Bélgica para que detuviera y remitiera a España a los miembros del govern que allí, muy sabiamente por cierto, se habían refugiado.

¿Por qué ha actuado así el juez del Tribunal Supremo, señor Llarena?

Hay quien, no teniendo ni idea de la ciencia jurídica, afirma que su movimiento táctico de retirar la orden internacional de detención y extradición de Puigdemont y sus acólitos es una jugada de ajedrez extraordinariamente acertada puesto que, así, contrarresta la maniobra de la judicatura belga de acceder a la misma sólo en lo que se refiere a los delitos de desobediencia y malversación de fondos lo que limitaría a dichos delitos la posibilidad de enjuiciamiento de la jurisdicción española pero esta postura entraña la concepción del Derecho como una materia científica infinitamente moldeable de acuerdo con las circunstancias concurrentes en cada caso y no, como debe de ser, de un ordenamiento normativo con el que no se puede jugar en ningún caso, en virtud de preceptos de derecho natural vigentes en el mundo civilizado como el que prohíbe tajantemente afirmar al propio tiempo la vigencia tanto de una norma como su contraria, de acuerdo con los intereses de cualquier clase que convengan en los distintos momentos del proceso.

De modo que si la jurisdicción española estimó conveniente para la plena vigencia universal de los preceptos legales invocar para la extradición de los que con una ligereza increíble se ha denominado “fugados”, la fundamentación de su requisición ante los tribunales belgas en una serie de preceptos legales penales como la rebelión o sedición no puede ahora, por dudosos intereses, negar la concurrencia en el caso de los preceptos legales referentes a la fundamentación de su exigencia porque esto supone tanto como considerar a la jurisdicción penal universal como un simple juego de niños.

Es por eso que todos los ordenamientos jurídicos del mundo civilizado, incluían en su relación de preceptos ése de general aceptación que obliga al ejercicio de la jurisdicción en todo caso de una manera no caprichosamente revocable.

O sea que la jurisdicción penal española no puede exigirle a la belga que detenga a unos ciudadanos europeos determinados y se los extradite en virtud de la violación por los mismos de una serie de preceptos penales y, luego, cuando los imputados, actuando con arreglo a todos los preceptos procesales penales universales, comparecen legalmente ante los jueces belgas en el ejercicio de su defensa legal y demuestran que no concurren en su actuación todos los requisitos legales que han de cumplirse para la integración de su conducta dentro del tipo penal en cuestión, la jurisdicción española, curándose en salud, dice, "oiga, que donde dije digo quise decir diego",  porque esto no es admisible en términos jurisdiccionales en virtud del principio general del Derecho “non bis in idem”, según el cual no se puede actuar procesalmente dos veces contra un mismo imputado fundamentándose jurídicamente en la misma causa.

Dicho de otro modo, a la justicia penal española, en virtud del principio jurídico de universal aceptación que impone la seguridad jurídica por encima de todo, no se le permite que pueda andar por el mundo mundial, diciendo “ahora que parece que pintan blancas, sí, detengan ustedes y envíenmelos para acá a estos señores porque han infringido tales preceptos penales para que yo los encierre en prisión ni más ni menos que 30 años” y, como si se tratara de los hermanos Marx, decir a continuación: “como ustedes  no nos van a conceder la extradición de dichos supuestos delincuentes porque los hechos cometidos por ellos no pueden incardinarse de ninguna manera dentro de todos los delitos invocados por nosotros, pues no pasa nada, nosotros, en lugar de decir que borren ustedes los delitos de rebelión o sedición y prosigan el trámite para los de desobediencia y malversación, como eso no  conviene a nuestros intereses, ¿saben lo que hacemos?, retiramos la orden  internacional de detención en su integridad y, si nos conviene, ya enviaremos otra con sólo estos dos últimos motivos, porque lo que no podemos hacer es que ustedes nos la devuelvan con el expediente cumplido respecto a los delitos de malversación y desobediencia y sin que nosotros, la jurisdicción española, podamos ya continuar el proceso contra los de rebelión o sedición”.

 O sea que la jurisdicción española se salta a la torera el principio de la irrevocabilidad “motu propio”, o sea espontáneamente, de las propias decisiones judiciales sin el cual no existiría nunca la seguridad jurídica, y dice a la belga: “oiga, que ahora no quiero que hagan ustedes nada, después de haber casi terminado el proceso de cumplimiento de la orden internacional de detención y extradición de dichos señores, me vuelvo atrás y digo que no, que no, que no hagan ustedes nada y que me devuelvan el asunto tal como está, dejándolo todo a medio hacer  para así no perder nosotros el derecho a continuar el proceso contra estos señores por todos los delitos que a nosotros nos interesan, concurran o no en sus actos los requisitos necesarios para enviarlos  por 30 años a la cárcel, no importándonos en absoluto los principios generales de universal aceptación del mantenimiento en todo caso de la seguridad jurídica y de “no bis in idem”, porque a nosotros estos dos principios como tantos otros, entre ellos el de la radical separación de los poderes ejecutivo y judicial, sin los cuales es absolutamente imposible la existencia de una auténtica democracia, insistimos, no nos importan nada”.             

lunes, 4 de diciembre de 2017

Fuera máscaras

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¿Hay alguien tan ciego para no ver o tan cínico para negar que el PP domina totalmente el panorama judicial español?
No es ya que un tal Lesmes, presidente del CONSEJO GENERA DEL PODER JUDICIAL, CGPJ, el órgano del total gobierno de los jueces,  y del Tribunal Supremo, TS, la cúspide de la jurisdicción española, o sea el órgano que resuelve en ultima instancia cualquier contienda jurisdiccional española, se haya atrevido a decir así, a pecho descubierto, que a los jueces se les gobierna con el palo y la zanahoria, o sea que al que no cumpla con esas órdenes que ellos dicen que no se les dan, palo, al último juzgado del último pueblo de España, a ver si se muere de asco de una puñetera vez, o a la puta y puñetera calle como ha sucedido, para escarmiento de todos, con los jueces prototípicos de la auténtica independencia judicial Baltasar Garzón y el pobre de Elpidio que se atrevieron a enjuiciar a la ultraderecha, el primero intentando desenterrar a esos miles de asesinados por ella en miles de cunetas de las carreteras españolas, y el segundo metiendo en chirona a ese dechado de anticorrupción que fue, porque ya se ha suicidado, al no poder soportar el oprobio de su propia conducta, Miguel Blesa, el íntimo amigo y compañero de oposición y de piso de Aznar, y a quien éste empujó hasta la presidencia de Caja Madrid, no, no es sólo por esto, con ser no ya tanto sino también demasiado, sino porque hemos visto los que no nos resignamos a ser ciegos radicales, como el partido del gobierno, que está obligado por las leyes fundamentales del Estado y por el juramento que todos sus miembros hicieron cuando tomaron posesión de sus cargos, ha usado con todo el descaro del mundo todo el poder que dicho Estado la otorga para ir apropiándose, uno a uno, de todos los juzgados y tribunales del país, designando para ocupar todos sus puestos a hombres y mujeres de su más acreditada servidumbre al propio tiempo que expulsa de los puestos ocupados legítimamente  a todos aquellos que han tomado o dictado alguna decisión o resolución que perjudicara de alguna manera al PP, como se ha visto de una manera descarada con los miembros de la sala que se atrevió a citar como testigo a Rajoy, que han sido apartados de sus funciones abruptamente al propio tiempo que sus puestos eran ocupados por los Concepción Espejel   y Enrique López que, en su día, fueron recusados y dicha recusación aceptada, por todos los otros magistrados de la Audiencia Nacional, por su máxima cercanía y colusión con dicho partido.       
Como los tribunales Supremo y Constitucional ya eran suyos, ahora toda la panoplia de la jurisdicción española no es ya que les pertenece más o menos descaradamente sino que lo hacen a cara descubierta dando el más perfecto cumplimiento a aquella terrible profecía de Alfonso Guerra: “Montesquieu ha muerto”.
Descanse, pues, en paz esa separación de poderes, ejecutivo, legislativo y judicial, sin la cual, afirman todos los sabios padres de la sabiduría politicojurídica, es imposible la existencia del menor de los atisbos de democracia.

sábado, 25 de noviembre de 2017

¿Qué ocurre para que ningún intelectual, hoy, se reconozca marxista?

Luis García Montero publica su último libro, 'Almudena', en el que recoge sus poemas de amor

Reconozco que siempre he tenido una inmensa mala suerte y ahora que, como dice mi mejor amigo, ambos estamos acabando, no me iba a cambiar, porque eso hubiera sido desnaturalizar mi vida.

Y digo esto porque, uno a uno se le van cayendo, uno a uno, todos los ídolos, el último es, ni mas ni menos, que Almudena Grandes, la pareja de Luis García Montero, que también se me cayó hace ya algún tiempo. 

Acabo de leer en El País, coño, dirán ustedes, claro, como no se le va a caer a usted todo, incluso los huevos, al suelo, si todavía lee ese panfleto, un artículo en el que Almudena dice:

“Sin embargo, a estas alturas, lo que más me inquieta es la imaginación de quienes, como Puigdemont, ya han sugerido que hay alternativas a la independencia. Si tenemos en cuenta que el PP ha advertido que no hace falta reformar la Constitución, que basta con ponerle un par de parches al Estado autonómico, cabe temer que, en algún momento, alguien proponga un concierto económico similar al vasco para Cataluña. Eso sería lo mismo que aceptar que el pretendido abismo de la secesión puede rellenarse con dinero, reconocer que, desde el principio, la crisis catalana ha sido un problema de ricos y pobres. Y esa es la cuestión, porque no se trata de reproducir esquemas injustos, sino de replantearse la financiación autonómica para que sea más eficaz y, en consecuencia, más equitativa, más justa para todos. La verdadera humillación, el auténtico maltrato, la ofensa imperdonable, es la pobreza. Si el encaje de Cataluña en España pasa por hacer más pobres a los pobres españoles, los partidarios de la equidad, de la solidaridad, tendremos que empezar a pedir nuestro propio referéndum”. El País, Imaginación, 20 NOV 2017.

Tanto Almudena, como Luis son, o fueron alguna vez, comunistas, es decir, marxistas.

Coño, que, a estas alturas, dos marxistas de tomo y lomo, la que seguramente es la mejor novelista actual española y su pareja un eximio poeta que, además, es profesor de literatura, hagan como que se caen del burro, no del caballo, como el famoso apóstol, no sé qué me produce más si decepción o cabreo, porque que, a esta hora, la pareja me salga conque la verdadera cuestión de todas las luchas que se producen en este puñetero mundo es una cuestión de pobreza es como para mear y no echar gota, o ¿es que no sabían que todo, absolutamente todo lo que se produce en este asqueroso y nauseabundo planeta no es sino un episodio más de la lucha de la riqueza contra la pobreza, una mera muestra más de esa lucha a muerte económica que siempre se produce en todas las relaciones de dominación?

En fin, que hoy tengo que borrar a otros dos intelectuales más de mi parva lista ya de marxistas auténticos.


domingo, 12 de noviembre de 2017

El factor humano












Puigdemont, desde Bruselas, “no nos dejemos atemorizar”.

Carme Forcadell ante el juez: “acepto y acato el 155; en cuanto a la proclamación de la república de Catalunya sólo era un deseo. Respecto a si seguiré delinquiendo a partir de ahora, no. O dejaré la política o lo haré todo como marca la ley”.

Y toda la prensa española, especialmente la del pesebre, se ha lanzado contra ella, llamándola de todo, desde embaucadora a traidora.

Pero ella, ayer noche, la pasó en la cárcel, en la mayor de las soledades y yo no sé si en el departamento de mujeres es distinto, pero, en el de hombres, como le recordaban a Junqueras tres graciosos policías cuando le advertían que a lo mejor allí, le arreglaban el ojo, del culo, por supuesto, puede pasarle al recluso cualquier cosa, por horrible que sea.

Yo no sé si alguno de ustedes ha pasado alguna noche en la cárcel, yo, una noche seguida entera, no, pero muchas horas, sí, preparando la defensa con un cliente. Desde entonces, soy otra persona.

No es el infierno, es algo mucho peor aún. Es como si todo el mundo, la tierra, el universo se hubiera hundido y tú estuvieras, allí, en el fondo, a oscuras y sin esperanza, para toda la eternidad.

Por supuesto, los que pueden se suicidan.

Yo creo que encerrar a un ser humano allí, para siempre es lo peor que puede hacerse con alguien, es mucho mejor acabar con él y que deje de sufrir.                 

Por eso me parece una crueldad casi infinita que alguien le desee a otro que lo metan en la cárcel.

Así las cosas, que Forcadell o cualquier otro de los independentistas presos haga lo que sea con tal de no acabar allí, en ese pozo sin fondo, en ese espejo del infierno, me parece lógico.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

La prueba indiciaria





Pues resulta que esto no es un paraíso democrático, como dicen algunos,  pero tampoco una república bananera, como dicen otros, tal vez la cosa esté en un término medio, afirma mi vecino porque ha visto en la tele al magistrado portavoz de jueces para la democracia admitir que el inspector de policía Sr. Morocho, encargado por la autoridad competente de dicha fuerza de seguridad de supervisar la actuación policial en el juicio de la Gürtel, está diciendo la verdad al afirmar que tanto Arenas, como todos los demás secretarios del PP han cobrado de la caja B del partido sustanciosos estipendios.

Bien, esto no escandaliza insuperablemente a nadie pero es que el susodicho inspector afirma algo que mucha gente  sospecha pero que nadie se había atrevido a afirmar hasta ahora ni siquiera indiciaramente: que el presidente Rajoy también había cobra de la famosa caja del PP.

Y se ha armado la de Dios, porque que el propio Rajoy no haya tenido más remedio que admitir públicamente que él efectivamente le había remitido a Bárcenas el ya famosísimo mensaje: “Luis, sé fuerte, hacemos lo que podemos”, no significa más que eso, como bien dice nuestro presidente, que él le recomendaba a su amigo Luis que fuera fuerte, que aguantara como un jabato, pero que confiara en Dios y en él, porque los dos estaban haciendo todo lo que podían y no formaban, desde luego, ambos, una mala pareja, pero que, ahora, venga el tal inspector Morocho y afirme ni más ni menos que Rajoy, el presidente de todos los españoles, los que le votan y los que no, también había cobrado sus buenos sobresueldo de la famosa caja B, aunque esto sólo está probado indiciariamente, es un poco fuerte, ¿no?

De modo que la cuestión ahora se centra en el significado de esa jodida palabreja “indiciariamente”, un   concepto tan difícil que, por lo menos, el ministro de justicia, el inefable Catalá, admite que no sabe lo que significa, así que no tenemos mas remedio que recurrir a la máxima autoridad competente en esto del lenguaje. 

Y, allí, leemos que “La palabra “indiciariamente” no está registrada en el Diccionario. La entrada que se muestra a continuación podría estar relacionada:

indiciario, ria
1. adj. Der. Relativo a indicios o derivado de ellos.
prueba indiciaria

Indicio:
1. tr. Dar indicios de algo por donde pueda venirse en conocimiento de ello. 2. tr. Sospechar algo o venir en conocimiento de ello por indicios. 3. tr. Dar a entender algo a alguien.(Del lat. indicium). 1. m. Fenómeno que permite conocer o inferir la existencia de otro no percibido. La fuga del sospechoso fue un indicio de su culpa. 2. m. Cantidad pequeñísima de algo, que no acaba de manifestarse como mensurable o significativa. Se hallaron en la bebida indicios de arsénico.

Y aquí, precisamente aquí, está el problema.

En los llamados papeles de Bárcenas se realizan anotaciones de entregas a Resultado de imagen de anotaciones papeles Bárcenas en la que se reflejan los pagos Rajoy, rodrigo Rato...

y todos y cada   uno de los folios de los libros de caja en los que se llevaba este negra contabilidad estaban validados por los check de los señores Lapuerta y Bárcenas, y tenían tanta veracidad que no se tiene noticia de que ninguno de los sucesivos Secretarios del PP pusiera nunca ninguna pega a estas anotaciones en las que salían de la contabilidad del PP cantidades tan importantes como las que acabamos de transcribir.

Estos ¿son indicios, o mejor, pruebas indiciarias, o son pruebas en documentos privados como otros millones de ellas que se admiten todos los días en los juzgados y tribunales de toda España?

Y, sobre ello, toda la maravillosa prensa española no dice una sola palabra, no tiene tiempo, está demasiado ocupada con Venezuela y Cataluña.

domingo, 22 de octubre de 2017

Así pasa la gloria de este mundo



El mayor Josep Lluís Trapero, en el centro, llegando a la Audiencia Nacional, ayer.


"Sic transilt gloria mundi"

Me refiero al mayor de los mossos d’esquadra, José Luis Trapero.

La vida de este hombre, seco, austero, mal encarado, yo no lo he visto sonreír una sola vez desde que está en el candelero, se está concentrando al límite en unos meses.

Ha pasado de ser el héroe de la lucha contra los terroristas al presunto culpable de rebelión o sedición, vaya usted a saber.

Lo primero que se me ocurre es preguntar cómo es posible que un mismo hombre pase de superhéroe a demonio en un puñado de días.

¿Que es lo que está ocurriendo en este mundo que, más que loco, es esquizofrénio, en el que todos vamos como dementes, corriendo tras gente que, un día, parece un auténtico ángel y, al siguiente, el más perfecto de los demonios porque, si los temores se confirman, este hombre irá de los altares a la más putrefacta de las mazmorras?

Y es el mismo tío que perseguía tan hábilmente a unos desalmados terroristas y que, ahora, ha cometido el imperdonable delito de no apalear a sus conciudanos porque querían votar en unas urnas de pacotilla.

Repito: así pasa la gloria de este mundo.

Nota: este hombre es hijo de un taxista ¿de Aragón? y sólo habla castellano en su intimidad.

domingo, 8 de octubre de 2017

El poder y la fuerza






Independencia de Cataluña
Poco a poco, con la ineluctable pausa de los fenómenos históricos, el marxismo impone sus leyes, porque no es sino puro y duro marxismo todo lo que está imperando en el mundo.
Decía el judío alemán de la barba frondosa que todo es economía, que todo puede explicarse por la lucha silenciosa y eterna entre los dos grandes factores de la producción, el capital y el trabajo.
Y a las pruebas me remito.
Rajoy, el inefable Rajoy, ha luchado contra la revolución catalana con todos los medios a su alcance cosechando un indescriptible fracaso.
La Caixa y el Sabadell han hecho un mínimo movimiento de ajedrez y la abominable Dui, la temida declaración unilateral de independencia, oh, milagro, por lo pronto, se ha detenido unos días.
Puigdemont, el imparable Puigdemont, se ha detenido, poco, pero una parada, al fin y al cabo, buscando, desesperado, una salida que aleje de él este trance, porque se trata de elegir entre admitir que ha sido un inconsciente incapaz de sopesar las terribles consecuencias de su apuesta, lo que arrojará sobre él todo el oprobio de haberse comportado como un falso Moisés, o consumar la dui sometiendo a Catalunya a una situación insoportable por demasiado incómoda.
Porque se puede sobrevivir, o, si ustedes quieren, malvivir, bajo la opresión de un gobierno central que no nos aprecia, pero lo que no se puede hacer es seguir alentando la Dui sin tener un soporte económico que nos aporte lo imprescindible.
Eso parece que han acabado por comprenderlo hasta él y Junqueras y se lo han enseñado la Caixa y el Sabadell con un simple movimiento de fichas en el tablero que constituye la famosa piel de toro.
Y es que una cosa es el poder y otra, muy distinta, la fuerza.
Uno puede armarse de valor, de un valor indiscutiblemente suicida, sí, pero, el día después, hay que dar de comer a la gente.

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