domingo, 25 de febrero de 2018

La pesadilla de una noche de invierno

Las primeras fotos de De Vido preso

La tentación diabólica es posible a todas las edades.

Para mi, el sexo apenas si es un vago recuerdo de intensos placeres, el vino ya no puedo probarlo y el ejercicio es simplemente la nostalgia de unos hechos absolutamente increíbles.

De modo que de qué manera puede ahora tentarme el Diablo y, sin embargo, lo hace.

A los ancianos, sobre todo si son tan decrépitos como yo, Mefistófeles ya no puede ofrecernos la sin par tentación de la carne, pero hay otras muchas tentaciones que están a nuestro alcance: la del talento, la de la obra de arte.

Esta noche, por ejemplo, el astuto demonio ha venido y me ha dicho:

-Pero cómo no te has dado cuenta de la extraordinaria similitud de lo que ahora ocurre con lo que sucedía apenas hace 50 años, o sea, medio siglo.

Y no admitió como respuesta mi absoluto silencio. Continuó hablando, cuchicheando apenas a un palmo de mi oído:

-Es irrefutable lo que dijo ese otro viejo, el tal Lampedusa: es preciso que todo cambie para que todo siga igual, porque, si no, la tarea de continuar sometiéndolos tendrá un coste insoportable. De modo que, entonces, estaba el famoso TOP, Tribunal de Orden Público y, ahora, la famosa Audiencia Nacional que asumió y asume la misma función, perseguir y reprimir todos esos comportamientos sociales que no pueden proscribirse de otra manera, y que lo podían y lo pueden hacer sin guardar mucho las formas en virtud de leyes tan semejantes como la de Vagos y Maleantes y de Represión de la Masonería y el Comunismo y la actual Ley de Seguridad Ciudadana, más conocida como Ley Mordaza.

Y aquí fue cuando me desperté, aterrorizado, pensando que, si seguía dándole vueltas a la cabeza a todo esto y, además, me atrevía a contarlo me podía pasar lo que le está ocurriendo a todos esos que se atreven a decir lo que piensan y van a la puñetera cárcel por ello, lujo que yo no me puedo permitir porque la precaria salud de mi mujer, cuyo estado es   realmente agobiante, exige mi presencia a su lado en todo momento, de manera que el sólo hecho de imaginar tal situación me trae a la cabeza la siempre presente tentación hamletiana de coger lo que sea y acabar con todo de una puñetera vez.



sábado, 24 de febrero de 2018

Hombres necios que acusáis.......


Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces, tu pecho de lobo, abierta la camisa hasta el ombligo, para mostrar ¿qué?, pero si tú no tienes nada que mostrar que no sea tu zafia prepotencia de falso macho para meterte con una mujer que no puede ponerse a defenderse a tu misma altura..........

Lo que tú haces no es de macho sino de todo lo contrario, de cobarde ramplón, que abusa de su superioridad posicional y que, además, sabe que está a salvo de la defensa que puede hacer la ofendida, agravante no sé cuantos no sé muy bien si sigue figurando en nuestro jodido Código penal actual, de modo que tú y toda esa corte de palanganeros y palanganeras que sacáis tan prontamente vuestras lenguas para lamer lo que os propongan, sois precisamente los cobardes y no ellos, los que se van de aquí, no sólo porque son de los pocos que pueden hacerlo, si otros muchos pudiéramos los seguiríamos, sino que porque saben que, si se quedan irán a pudrirse a la puñetera cárcel, en virtud de la aplicación de un código penal promulgado a propósito, expresamente contra ellos, por sus enemigos más acérrimos, sois vosotros, precisamente, los cobardes porque golpeáis a los que no pueden defenderse mientras vosotros estáis absolutamente protegidos.

Es como ese otro que intenta ganarle a Rufián una pelea en twiter, apoyándose en que éste tiene faltas de ortografía y de sintaxis porque no ha podido estudiar tanto como él, porque seguramente  Rufián y sus padres tuvieron que irse de Andalucía o de Murcia a Catalunya para comer porque allí, en su tierra, se morían de hambre, con que pídele encima que escriba como tú,  sin haber podido, qué mas hubiera querido él,  estudiar, como tú lo has hecho,  filología y periodismo, si lo que tú tenías que hacer, es pedirle perdón a él y a todos los que como él han sufrido ese déficit o ese hándicap o como tú, filólogo, periodista y jefe de opinión de uno de los diarios más ultraderechistas del mundo, quieras llamarlo, porque a ti y a los tuyos se os podría aplicar aquello de hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis...

lunes, 19 de febrero de 2018

La teoría de los juegos y el dilema del prisionero

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Somos hijos irredentos de Franco y de Fraga y, por lo menos, a mí no me vale de nada que se me arguya que nuestra Constitución es una mala copia de la alemana porque creo firmemente en eso de que mal de muchos es consuelo de tontos y, al fin y al cabo, “Alemania, Alemania sobre todo”, de Hitler, es más o menos lo mismo que “América, lo primero”, del ínclito Trump, o sea, fascismo puro y duro, camuflado con una buena capa de pintura.

O sea que sí, que nuestra constitución, una mala copia de la alemana y de algunas otras, no es más que el remedio que Franco le encargó a Fraga para que pareciera que todo había cambiado cuando todo iba a seguir por siempre y para siempre, igual, conforme al sabio mandato del inefable Lampedusa.

Es por eso que yo me atrevo a titular hoy: la teoría de los juegos y el dilema del prisionero porque de eso se trata, de una especie de juego de tronos que tiene que ser resuelto, qué ironía del destino, por el encerrado en Estremera.

Que todo lo que nos sucede es una especie de juego, terrible, inhumano, cruel, sangriento hasta la saciedad, no creo que nadie, honesto, se atreva a discutirlo, con más de 14 millones bajo el umbral de la pobreza, con más de 3 millones de parados, más otros miles de desahucios más y miles de personas eligiendo esa que Albert Camus, en “L’homme revolté”, considera que es la única salida digna del hombre, el suicidio.     

De modo que todo lo que nos sucede a casi todos los españoles no es más que una especie de juego trágico en el que todos nos agitamos inconscientemente intentando sobrevivir no sabemos muy bien para  qué.

O sea que, efectivamente, todo lo que se escriba intentando desentrañar qué y por qué nos pasa todo esto forma parte de la teoría de los juegos, y, como más adelante veremos, la situación a la que Oriol Junquera se enfrenta es el dilema del prisionero.         

Porque no es un juego diabólico esta maldita trampa en que nos hallamos atrapados todos los españoles, con una clase política dominante incapaz que no mira más allá de lo que sucede ante sus propias narices y con un egoísmo tan monstruoso que sólo se preocupa de lo que va a sucederle a ellos inmediatamente.    

Que la ultraderecha española, PP, se emperre en defender más allá de toda lógica no ya política sino siquiera humana, una posición que se incardina fuera de toda las coordenadas aristotélicas, puede considerarse incluso normal, dado el nivel de egoísmo que aflige al hombre, pero que un partido que se autotitula de izquierda, como el Psoe y otro, qué se denomina de centro, Ciudadanos, le sigan férreamente en la actitud suicida que va a situar al Catalunya fuera, por lo menos, sentimentalmente, de España, para siempre, es absolutamente inconcebible.                                 

Por no hablar de ese otro partido, Podemos, que ha frenado en seco su actitud regeneradora en el mismo momento que ha comenzado a tener responsabilidades políticas prácticas.

Y es que todos ellos se han mostrado incapaces de superar esa mala  teoría de los juegos en los que se concreta nuestra política.

En cuanto al dilema del prisionero, ahí tenemos al pobre Oriol Junqueras, encerrado en una celda de la cárcel de Estremera, ocupando su tiempo en leer los miles de cartas que parece ser que recibe, dar instrucciones a su gente, asistir a misa y jugar al fútbol con otros reclusos de la misma cárcel.

Su dilema radica en que, en contra de lo que él y los suyos esperaban, el partido creado a toda prisa por Puigdemont ha sacado más votos que el suyo por lo que se enfrenta a una situación, en cierto modo diabólica: si hace lo que toda la lógica impone, sacrificar el destino presidencial del autoexiliado belga, cuya presencia en la sesión de investidura ha devenido en imposible gracias a las normas impuestas por el tribunal creado por aquella Constitución que Fraga lograra imponer bajo la tutela de los sables, pasará a la historia catalana como el traidor esencial que puso por delante su propio interés político al obligado cumplimiento del deber de respetar el mandato de su pueblo que consagró presidente de la Generalitat para todos los siempres al referido Puigdmont.

viernes, 16 de febrero de 2018

A ver si consigo explicar qué es lo que realmente está ocurriendo en Catalunya.

Elecciones catalanas del 27S.
Porque se están haciendo un lío intentándolo gentes tan inteligentes como Ramoneda.
 
Creo sinceramente que esto ocurre porque no tienen claro cuáles son los auténticos conceptos de  izquierda y de derecha.
 
Tradicionalmente se ha venido considerando como la izquierda toda esa gente que tenía como señas de identidad un concepto progresista de la vida y de la sociedad, identificando a la izquierda con lo meramente revolucionario, con lo que luchaba contra el orden establecido.
 
Es increíble pero es así.
 
No percibían, o no querían percibir, que, de esta forma, podían intitularse de izquierdas movimientos tales como el propio franquismo, que se alzó revolucionariamente contra el orden establecido de la legítima República.
 
Mi concepto de izquierda no tiene nada que ver con esta desacertada concepción: izquierda es la lucha indeclinable por alcanzar la verdad y la lucha a muerte por defender la justicia.
 
Resumiendo: verdad, en lo conceptual, y justicia en la actuación, en el comportamiento.
 
Acabo de leer un artículo de Ramoneda en El Pais,-Guerra de banderas en el Ayuntamiento de Barcelona, 16 FEB 2018 - 14:54-, en el que el autor, profundiza notablemente en los recientes sucesos de Catalunya, pero, de sus simple lectura, se deduce meridianamente que no acaba de entender la postura de Podemos y otras fuerzas sedicentes de la izquierda.
 
Dice Ramoneda que ni Podemos ni Psoe han adoptado allí una postura/posición acorde con sus proclamadas convicciones izquierdistas, pero lo que le impide comprender la actuación de ambas organizaciones allí es precisamente su errónea concepción de la izquierda y de la derecha.
 
En el espectro catalán de los partidos allí en conflicto, no hay más que un partido que sea auténticamente de izquierdas, la Cup.   
 
Ni el Psoe ni Podemos son ni actúan como partidos de izquierdas, simplemente porque no pueden hacerlo, ya que no lo son.
 
Si lo fueran, hubieran actuado a favor del movimiento independentista, después de haber comprendido que es este movimiento el que se halla en posesión de la verdad, -el ansia natural de todo ser humano y de las organizaciones en las que se integra de alcanzar la mayor dosis de libertad posible-y el que lucha, hasta la propia muerte, por realizar la justicia-que un pueblo con todas las características propias de la nación se libere de la sumisión a un Estado que no sólo no lo aprecia en su propia identidad y naturaleza, sino que, todo lo contrario, lo desprecia y lo persigue-.           
 
Es precisamente por esto, por no haber defendido la justicia de la pretensión catalana de independencia-de que sabían que la misma es una aspiración justa no me cabe la menor duda, porque torpes, intelectualmente, hasta tal punto estoy seguro de que no son-es por lo que ambas formaciones políticas se han situado tan lejos de los puestos que lógicamente les corresponderían en las recientes encuestas, porque han perdido el favor de todos esos ciudadanos españoles que son y se sienten realmente de izquierdas.
 

jueves, 8 de febrero de 2018

"Fumus boni iuris".

Club, Subasta, Derecho, Símbolo, Juez
 
Los buenos juristas, que saben más por viejos que por sabios, cuando comentan cualquier tema jurídico hablan del “fumus boni iuris”, del humo del buen derecho.
 
O sea que, según ellos, el buen derecho, esto es el derecho que es tal derecho desprende un buen humo, un buen olor.
 
Pero ¿qué es, jurídicamente hablando, un buen olor?
 
El consenso universal sobre que un texto jurídico es realmente tal, es  que dicho texto ha recoger, contener, exhalar el humo, la apariencia de un buen derecho, de un derecho que se atenga a la auténtica justicia.
 
O sea que el buen derecho es aquel que es universal, que todo el mundo reconoce como buen derecho.
 
A “sensu contrario”, el derecho no será buen derecho si universalmente no es admitido como tal.
 
Y esto no es un silogismo, un razonamiento, sino pura y dura matemática, no la elucubración de unos pensadores   sino una constatación real, empírica, dos más dos son cuatro.
 
Supongamos, entonces, que un magistrado español que ha dictado una orden europea de busca y captura de un fugitivo de la justicia española, dicen ellos y sus adláteres, retira “sua sponte”, espontáneamente, dicha orden porque no es que tema sino que sabe que va a ser rechazada por no atenerse a las normas del derecho universal, es decir, de la auténtica justicia, ¿qué es lo que realmente sucede?
 
Item más, de pronto, nos hallamos con que un organismo internacional, tan poco sospechoso de veleidades izquierdistas como Amnistía Internacional, sufragado, mantenido, costeado, alimentado por el Imperio,  dice que la actuación de ese concreto juez, que persigue a unos funcionarios electos catalanes, y que, al que coge, lo mete definitivamente en la cárcel, sin atender a ninguna clase de razones,  no es ajustada a derecho, no expele ese “fumus boni iuris”, ese humo de buen derecho,  sino que es evidentemente injusta y debe de ser dejada sin efecto.      
           
¿Entonces?           
 
 
 
 
 
 

lunes, 5 de febrero de 2018

A por ellos, a por ellos.


CIVIL

Aunque no lo parezca, es siempre la misma historia: unos que se consideran oprimidos y que se rebelan contra lo que ellos creen que es el poder.

Lo que ocurre es que la historia se cuenta siempre de distinta manera porque ellos, los que mandan, siguen al pie de la letra el mandato de Lampedusa: es preciso que todo cambie para que todo siga igual.

Y lo hacen tan bien, tienen tan aprendida la lección, que hasta los que dentro del primer círculo son los más oprimidos participan alegremente en la tarea de oprimir a estos otros.

Si uno se fija lo suficiente comprueba que en la primera fila de los opresores están ellos, los más oprimidos de todos, los mentecatos, en el más estricto sentido de la palabra, aquellos tipos a los que el capital les ha robado la mente con el maldito fútbol y otras zarandajas.

Los que tanto jalean a los guardias que van a reprimr la aparente sedición, “a por ellos, a por ellos”, son precisamente los que menos libertades tienen.

O sea que la mayor parte del trabajo está ya hecha. Apenas hay otra cosa que hacer que dejarse llevar.

Porque incluso la que a sí misma se llama oposición no tiene otro remedio que secundar la actitud del gobierno porque es esa conducta que, ideológicamente, no se comparte la única posible si se quiere gobernar en todo el país cuando se produzca un cambio de élites.


viernes, 26 de enero de 2018

La contrarrevolución conservadora: es preciso que todo cambie para que todo siga igual

Giuseppe Tomasi di Lampedusa.jpg

Frente a Marx, se han dicho muchas cosas para intentar derrotar sus ideas, pero, al fin, no ha habido mas remedio que admitirlo, su análisis científico de la historia es cierto, “claro que hay una lucha de clases, pero la vamos ganando nosotros”, Warren Buffett “dixit”.

Y mucho me temo que sea así, que la fascistificación de la historia sea irreversible porque la intelectualidad mundial ha arrojado la toalla, haciendo como que admite que el el neoliberalismo capitalista es una verdad indiscutible.

Pero no es así, no es cierto que no se pueda alegar nada contra el principio de que el avaricioso que busca sin ninguna consideración ética su vicioso enriquecimiento provoca, al propio tiempo, el enriquecimiento universal.     

Lo que sí que es una verdad científica es que el enriquecimiento se produce gracias al acaparamiento abusivo de las plusvalías que el trabajo humano aporta a las materias primas en el proceso de producción industrial por una casta dominante.

La cuestión estriba en la siguiente pregunta: ¿esta situación tan injusta de acaparamiento de la plusvalía por los empresarios es irreversible, no puede ser combatida de ninguna manera?

Claro que sí, para eso, principalmente para eso, existe el Estado.

El Estado debe de ser el árbitro, la fuerza política que impida ese vicioso, lujurioso, enriquecimiento cínico de los Warren Buffett, porque la avaricia no sólo es un pecado mortal, como dice la Iglesia católica, en sus preceptos, sino que también es, o debe de ser, un delito.

¿Y   cómo debe llamarse a un Estado que no persigue una clase de delito tan abominable como éste que esclaviza, que mortifica a la inmensa mayoría de la sociedad?

La respueta es “fascista”.

El fascismo o no es nada o es una idea totalitaria de la vida: todo lo que existe de estar dirigido plenipotenciariamente al mayor enriquecimiento de las clases dominantes.

Nunca lo han enunciado francamente así, pero es así.

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