domingo, 16 de julio de 2017

El Estado y las ideologías


Resultado de imagen de cargas durisimas de la policia contra los manifestantes


Margaret Thatcher y Ronald Reagan son los autores de la célebre sentencia: “el Estado no es la solución sino precisamente el problema”.

Gente más capacitada que yo ha demostrado inequívocamente que el Estado es absolutamente imprescindible para una vida social pacífica.

Así, pues, lo que está en discusión es cuál debe ser la actitud que el Estado debe adoptar en orden a su intervención como árbitro de los conflictos sociales.

¿Debe reducir su intervención a un mínimo indispensable para que las fuerzas en conflicto, capital y trabajo, actúen lo más libremente posible en la producción, o, por el contrario, su intervención debe de ser exhaustiva para que ninguno de ambos factores campe por sus anchas?

Debo reconocer que tengo los cojones más grandes que el caballo de Espartero para atreverme a encarar la cuestión esencial que se halla en el fondo de todos los problemas que asolan al mundo, un viejo como yo, en el umbral estricto de los 88 años y sin ninguna clase de conocimientos especiales sobre la materia.

Pero precisamente porque he vivido tanto y lo he hecho tan intensamente que ahora me siento esencialmente cansado, pienso que, por lo menos, en el terreno existencial sí que es posible que tenga algo pensado o, por lo menos, intuido sobre el tema.

Los liberales que, como ellos mismos dicen, van ganando la batalla, lo tienen muy claro: el Estado no debe de intervenir en la llamada lucha de clases si no es para darles la razón porque, si hace lo contrario, todo el andamiaje social se irá al carajo.

La función del Estado no es otra que las fuerzas y cuerpos de seguridad del mismo estén siempre dispuestos a salir a la calle para mantener el orden público.

Que se lo pregunte, si no, a Cristina Cifuentes, cuando casi ayer ella era la Delegada del Gobierno en Madríd, cómo sus subordinados se esforzaban bravamente en aplastar con sus botas de clavos  y porras de goma las cabezas de los que habían salido a la calle precisamente a eso, a pedir que se hiciera una mejor distribución de esa riqueza que, según Rajoy, se está produciendo en cantidades tan industriales que éramos y somos la envidia de todo el mundo civilizado.

Pero también los hay los que, como yo, creemos que el Estado y sus fuerzas y cuerpos de seguridad deben de intervenir para todo lo contrario, para que se cumpla a rajatabla, sí, la justicia, precisamente, pero ésa que se ha dado en llamar social y que partiendo de la base de la definición de justicia que hacía el viejo jurisconsulto Ulpiano, consiste en dar a cada uno lo suyo, así al capital no toda la plusvalía que la intervención de las fuerzas trabajadoras haya incorporado a las materias primas, sino tan sólo un importante interés a lo invertido que, en todo caso, debe de ser superior al que se atribuya a los casos de inversión directamente improductiva, para que sea interesante dicha inversión, pero de ningún modo abarque casi el total de dicha plusvalía puesto que, entonces, se incurre en una clara injusticia distributiva.


lunes, 3 de julio de 2017

Bienvenidos al infierno

Manifestaciones en contra del G20

Recuerdo como si hubiera sucedido ayer, las sesiones de catecismo en la parroquia de San 
Miguel de mi pueblo.

Infierno, el conjunto de todos los males sin mezcla de bien alguno.

Joder, qué definición, a ver quién es el guapo que la mejora.

¿Hay entre mis lectores alguien que pueda señalarnos qué coño de bien hay en este jodido mundo en el que intentamos sobrevivir?

¿Que comemos, el que lo hace, dos o tres veces al día, y qué comemos, coño, qué comemos?

Vegetales pasados de fertilización, carnes engordadas con hormonas, líquidos que ningún otro animal en el mundo se atrevería a beber.

¿Qué dormimos, el que puede hacerlo porque se lo permite su buena conciencia, echados sobre somieres de hierro o de madera, cubiertos con sábanas y mantas de nylon que te abrigan o hielan cuando tenían que hacer lo contrario?

Claro que hay quien come, bebe y duerme como los propios reyes después de haber jodido con mujeres de ensueño. Sí.

Pero ¿quienes son, coño? 

Ellos, ¿y quienes son éstos?

Trump y su compañero del alma, Warren Buffett, sí, ese jodido y asqueroso tipo que se reía de todos nosotros diciendo:

-Claro que hay lucha de clases, pero, a joderse, amigos, porque la vamos ganando nosotros.

Y, de vez en cuando, para comprobar como marcha la cosa, estos tipejos se reúnen en fastos que denominan de una manera rumbosa, G20, en este caso, por ejemplo. En Hamburgo.

Y nosotros, ¿qué podemos hacer para contraprogramar estos aquelarres que se celebran, como es lógico, alrededor de quien es el mismísimo Diablo?

Quemar un par de coches y cuatro cubos de basura, a cambio de que nos abran sus esbirros, con sus porras, la cabeza y nos encierren en esos mugrientos calabozos que hay en todos los bajos de las comisarías de policía de todo el mundo.

Y con la cabeza a medio vendar y la espalda llena de cardenales, nos iremos luego, cuando los del G20 se hayan ido a sus magníficos palacios, a nuestras inhabitables madrigueras a vanagloriarnos, ante nuestros hijos y nuestros vecinos, como si hubiéramos hecho algo de provecho.

domingo, 2 de julio de 2017

Una nota sobre el orgullo gay


Imagen de la celebración del Orgullo Gay en Sao Paolo. Foto Twitter

No sé, pero esta vez, tengo la sensación de que me salgo de la corriente, de la buena corriente que empuja a la humanidad por la buena senda. No estoy de acuerdo con esa exhibición obscena y grosera de esa sexualidad, tan natural como la mía, pero que ayer se mostraba con un orgullo que yo nunca he sentido por mi propia sexualidad.

Ya sé, ya sé, ya sé que eso que a mi me parece un exceso para ellos es un grito que sale de sus entrañas donde tanto tiempo han tenido que ocultar su naturaleza sexual, pero creo que dicha manifestación contra la injustísima represión de que han sido objeto no justifica su obscena exhibición de atuendos sadomasoquistas y de gestos de evidente contenido sexual.

Tendría yo veinte años cuando leí el Libro negro de Papini, hace, pues, 68, pero recuerdo como una de sus grandes reflexiones aquella que dice de que igual como nos ocultamos para defecar deberíamos de hace lo mismo para comer porque casi es tan obsceno lo uno como lo otro.

martes, 27 de junio de 2017

Saurios en aguas cenagosas


Una cocodrilo hembra acaba de engullir al Banco Popular, al que todo el mundo conocía como el banco del Opus.

¿Es posible, acaso no es universal esa ley que ordena perro no come perro, o es que acaso, en ese inmenso bocado de no sé cuántos millones de millones de euros, que ese saurio hembra del Santander acaba de engullir de un sólo trago puede haber también una parte sustanciosa para alguna institución encubierta de la Obra de Dios?

No lo sé, quizá no lo sepamos nunca porque yo no participo de esa idea que ayer defendía bravamente, en Hora 25, ese catedrático de universidad, Fernando Vallespín, de que, en este mundo, todo acaba por saberse.

Lo que sí que sé es que los juzgados españoles, que están cambiando lentamente sus puntos de mira, no se van a llevar por delante al despacho de asesoría fiscal de Cristobal Montoro, que él abandonó formalmente antes de entrar en el Gobierno de Rayoy, al que alguien ha denunciado ante la fiscalía por una colisión de sus intereses con los generales del Estado.

En cualquier caso a don Cristobal, como a cualquiera de ellos, esto es algo demostrado hasta la saciedad, le importa un pito que le pillen con las manos en la masa porque para eso ellos han sido tantos años panaderos, de manera que ahora mismo, está pendiente de reprobación ante el Congreso y toda España pide su dimisión porque incluso un tribunal tan imparcial como el Constitucional y con un ponente tan ajeno al PP y al Opus como Ollero ha dicho por unanimidad que la Amnistía Fiscal de Montoro y Rajoy no sólo es inconstitucional sino también contraria a toda Ley y Derecho.

Mientras, el PP acaba de presentar querella por prevaricación y malversación de fondos contra dos concejales del Ayuntamiento de Madrid por haber solicitado  información a un despacho de abogados, ajeno al propio concejo, sobre un contrato llevado a cabo por el anterior equipo municipal de Ana Botella con la empresa que organiza todos los años el Open de Tenis de Madrid, bajo condiciones absolutamente leoninas, a lo que parece, para los intereses de los madrileños, de modo que nunca como ahora puede decirse eso de "el alguacil alguacilado".


sábado, 24 de junio de 2017

Los renegados



Los peores atacantes de la izquierda son precisamente aquéllos que un día fueron más izquierdistas que nadie.

Por supuesto que conozco el dicho de que el joven que a los veinte años es de derechas es un hijo de puta, el viejo que a los sesenta años es de izquierdas es un idiota. 

Pero nunca he estado de acuerdo con él, porque yo mismo, a los 10 años, fui atado con la cadena de una persiana y paseado por todo el pueblo, no sólo por los que yo creía eran mis amigos sino también por algún que otro pariente.

Y, ahora, que voy a cumplir el mes que viene los 88 años, sigo pensando lo mismo que entonces.

No, no todos somos iguales. Yo, que vengo leyendo a Raúl del Pozo, desde que inició sus pasos periodísticos exitosos en el Pueblo de Emilio Romero, cuando se declaraba, y no sólo vivía Franco sino que estaba en todo su apogeo, comunista a rabiar, hasta ahora que en El Mundo, lo leo y me da la sensación de que está tratando de hacerse perdonar aquellos inocentes desvaríos juveniles, porque resulta que es más rajoyista que Rajoy y más de ultraderecha que todo el PP.

El puñetero Raúl, hoy, en su columna de El Mundo dice literalmente que: “El género humano es La Internacional, pero no sé si los votantes del PSOE se van o no a hacer un lío cuando haya que votar a un partido que defiende los valores republicanos sin cuestionar la Monarquía y la plurinacionalidad, sin cuestionar la soberanía de España”.

Este tío, que no se cansa de citar a los más sesudos genios de la humanidad, cuyas citas cualquiera puede leer en un buen diccionario de citas célebres, hace como que está encendiendo una vela a Dios y otra al Diablo, cuando sólo está arrimando el fuego a la sardina de los capitalistas que ahora le pagan el sueldo. Porque seguro que en dicho diccionario ha leído también esa cita que dice que la política es el arte de lo posible, y el Psoe, que no es ni mucho menos mi partido, el pobre hace lo que puede para no acabar de desaparecer del mapa.

-¡Qué vergüenza, coño, qué vergüenza!-como gritaba el otro día, encorajinada, esa Némesis de la ultraderecha que responde por Irene Montero, desde la tribuna de las Cortes.

miércoles, 21 de junio de 2017

El Real Madrid y la ideología

“Sostiene Pereira”-y, en este caso, Pereira soy yo-que todo fan del Real Madrid, RM, es un ultraderechista y, por tanto, un fascista de tomo y lomo.

Porque un fascista ¿qué es?

Un tipo que por ser él quien es y por su excelencia infinita tiene derecho a todo, y cuando digo “todo” quiero decir todo, o sea que todo lo que hay en el mundo ya sea espiritual, como el honor, la honra, la fama, el prestigio o material como todo el dinero del mundo o sea el poder económico y, por ende, el político  no sólo es suyo sino que también lo es, lo debe de ser en exclusividad, porque el RM es el único dios, porque la característica esencial de la divinidad es la exclusividad, la unicidad, porque si hubieran varios dioses, todos ellos no serían tales porque uno de ellos, el verdadero, el auténtico dios tendría algo de lo que los demás carecerían por lo tanto no serían todopoderosos, o sea, no serían dioses.

Los aficionados del RM no sólo quieren que su equipo sea el mejor, que, algunas temporadas lo es, sino que además los otros equipos del mundo, en el que, a veces, hay alguno que lo supera, por lo que sea, porque se ha producido una eclosión de jugadores insuperables en Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, etc., pidan perdón por ser así  e incluso nieguen, bajo juramento que tal hecho se produzca, o sea, que digan, que afirmen, que juren que no, que ninguno de los Manchesteres, ni de los Chelseas, Arsenales o Liverpoores, PSGs, Bajerns, Juventus, etc. es, ha sido nunca, ni será mejor que el RM y entonces, ellos, en un gesto de magnanimidad insuperable, dirán que “bueno, sí, este equipillo de medio pelo, este año no ha jugado mal, pero, ojo, que no se les suba el orgullo a la cabeza que eso ha sido porque el RM se lo ha permitido generosamente”.

Así que su dominio deviene sobre todo en político porque no siempre se basa en la verdad sino en un pacto de dicha naturaleza en el que todos los demás equipos del mundo se le someten.

¿Por qué?

Porque ha conseguido algo parecido a lo logrado por los EE.UU.  de América, infiltrar todas las instituciones, todos los ámbitos en los que el poder reside realmente.
Y, consiguientemente, lo ha podrido todo hasta la raíz, haciendo el uso más instrumental y rastrero del poder económico.

Es por eso que yo no admito, de ninguna manera, que pueda haber un sólo seguidor del RM que sea honrado, una buena persona de izquierdas, como dicen que lo son, por ejemplo, García Ferreras y Rubalcaba.


domingo, 18 de junio de 2017

Los abanicos de papel o el tercer mundo comienza en los Pirineos

Tal vez, seguro, que este título es erróneo, porque en España, efectivamente, hay 3 millones de niños bajo el nivel de la pobreza y 14 millones de hogares que subsisten milagrosamente mediante esa limosna que les cae no sabemos muy bien de donde, pero también es cierto que en este jodido país vive uno de los 3 hombres más ricos del mundo, sí, porque según las organizaciones internacionales que establecen los índices de desigualdad este asqueroso país es uno de los más desiguales de la Tierra. Pero eso sí, en fútbol, somos los mejores porque para este deporte, el nuevo “panem et circenses”, no se escatima ni un euro.
Desde que el genio de Lampedusa estableció su máxima: es preciso que todo cambie para que todo siga igual, la conformación del mundo mundial (¿o es global?) se pergeñó de esta hipócrita manera: no más divisiones Norte-Sur, con un Norte espléndido y un Sur de auténticos esclavos, a partir de aquel momento, Norte y Sur, señores y esclavos podían convivir, es una manera de hablar, sobre ese mismo pedazo de la Tierra que hemos dado en llamar Estado o Nación, según de lo que estemos hablando.
A partir de ese momento cómo se podía hablar, tratándose, por ejemplo, de Nueva York, de señores y de esclavos, si unos y otros podían deambular, al propio tiempo, por la Gran Avenida.
El problema ya no era que los negros habían de usar autobuses para ellos solos o utilizar la parte trasera de los de los blancos. No.
El problema es que los negros tenían que vivir en barrios aparte, Harlem, por ejemplo, que funcionaban como auténticos gettos.
De modo que los negros ya no estaban en Africa pero era aún peor que si continuaran allí.
Pero yo no quería hoy escribir de los negros y los blancos y cómo funciona su convivencia en los Estados Unidos de América.
Yo quería hablar de España y de lo que está ocurriendo en Valdemoro.
En Valdemoro viven los que no pueden hacerlo en Majadahonda, La Finca o alguno de estos otros barrios para supermultimillonarios de Madrid.
Y ya me parece estar oyendo a Cristina Cifuentes decir:
-Oiga, y usted que me dice con eso a mí, si yo vivo de alquiler, porque tengo que cumplir con la máxima de Lampedusa. Yo ahora, mientras esté en política, tengo que vivir así, porque es preciso que todo cambie para que todo siga igual, cómo si no, podría hoy yo dirigirme a todas esas madres que indignadas ven como sus hijos en Valdemoro se desmayan porque no pueden soportar el calor que hace en su aulas de estudio. Ya tendré tiempo, luego, cuando me vaya o cuando me echen, de vivir en esa clase de palacios que hemos visto que se han procurado Ignacio González y Francisco Granados para cuando por fin salgan de la cárcel. Mientras tanto, yo tengo que callarme y mirar para otro lado, cuando mi consejero de sanidad les dice a esas indignadas madres que un abanico de papel, confeccionado con sus propias manos, por sus hijos, es mucho mejor para su salud que el aire acondicionado.

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