domingo, 30 de octubre de 2016

La culpa es de la prensa






Presidentes del Congreso de los Diputados 1810 - 2016
Democracia  viene del griego “demos”, que significa “pueblo” y “cratos”=“poder”, lo que Lincoln tradujo por el poder del pueblo, ejercido por el mismo pueblo, a favor del propio pueblo.
Tratemos de desarrollar esto.
Poder del pueblo. O sea que sea el pueblo, precisamente el pueblo, el que tenga realmente el poder.
¿Cómo se ha el pergeñado el sistema político para que sea el pueblo, precisamente, el pueblo el que tenga el poder?
Y, ahora, vendrá toda esta patulea de gente que nos desinforma, que nos engaña todos los días para que sus amos sigan siendo los dueños del mundo, o sea, los jodidos periodistas, cuánto daño nos están haciendo estos tíos-La traición de los intelectuales, de Jules Benda-y me dirán:
-Por el único sistema posible: la elección de los hombres y mujeres que van a constituirse como órganos personales, individuales del poder, por medio de la elección de los mismos mediante un proceso universal, secreto, directo, o sea libre.
Pero a esta gentuza se le ha olvidado un aspecto de la cuestión: no se trata de que la elección sea libre sino acertada: si a a mí me dan a elegir en un elenco de partidos como el PP, el Psoe, Ciudadanos y ese partido que ha sustituido a CDC y que ahora mismo no recuerdo cómo se llama, elija al que elija me equivocaré. Yo y todo el mundo.
Es por eso por lo que, los muy taimados, se han limpiado de todos los planes de estudios la filosofía, porque ésta nos enseña a pensar y sólo pensando podemos acertar en las más importantes decisiones de nuestra vida: la elección de los que nos van a gobernar.
Un principio filosófico básico para acertar en la elección de nuestros gobernantes es el que dice “Nihil volitur qui precognitur”, que traducido, como hago siempre a bote pronto y mal, quiere decir “no se puede querer lo que no se conoce”.
Aquí reside la causa que tanto preocupa a los que exigen moralidad en la elección de nuestros gobernantes y que tanto se asombran al comprobar cómo el partido más corrupto de Europa-eso al menos se dice-es precisamente el que más votos obtiene en nuestras increíbles elecciones.
Si la prensa, en lugar de ocultar a fondo la conducta  de los populares, dedicara todos los días sus páginas a profundizar en lo que hacen estos señores, describiendo sus continuas tropelías, denunciándolas con todo lujo de detalles hasta que las mismas se conformaran como el equipaje habitual de esta gente, explicándole a sus lectores que ningún país puede funcionar con justicia, equidad y eficacia gobernado por una auténtica mafia, insistiendo una y otra vez hasta que este mensaje penetrara en el fondo de sus corazones, haciéndoles comprender que no sólo serán ellos sino también sus hijos y los hijos de sus hijos, los que sufrirán para siempre un verdadero infierno del que no podrán escapar nunca porque la perpetuación del dominio de los injustos concluye por cerrar cualquier tipo de salida.
Es por eso por lo que Lampedusa lanzó su célebre aformismo: es preciso que todo cambie para que todo siga igual.
Y todo el dinero del mundo, o sea, todo el poder, se ha conjurado en contra de toda posibilidad de redención y todo lo que huela a instrucción, a educación, a formación de la infancia y de la juventud se ha prostituido y cada día lo hace todavía más, desinformando, engañando y pervirtiendo a la gente para que pueda inscribirse como frontispicio del universo la célebre sentencia que Dante puso a la entrada del infierno: “Abandonad toda esperanza los que entráis”, “lasciate ogni speranza, voi ch'entrate”.

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