sábado, 23 de septiembre de 2017

¿Ay de los vencidos?






“Como decíamos ayer”-fray Luis de León, al volver a su cátedra, tras salir de la cárcel, donde había pasado unos años-todo, absolutamente todo, lo que ocurre no ya en España, sino en todo el puñetero mundo, se hace bajo la nueva ley de hierro de la más perversa de las políticas: es preciso que todo cambie para que todo siga igual.

El gobierno de Rajoy no está contento con la actuación de los “mossos” de escuadra de Cataluña y, en lugar de decirlo así, llanamente, va el tío y dice que va a poner  todo el operativo de las fuerzas policiales bajo un mando común, un coronel de la Guardia Civil, que por su apellido me da la impresión que es de mi jodido pueblo, Pérez de los Cobos, qué casualidad, el mismo apellido que su homónimo que llegó a ser presidente del Constitucional, sin otro mérito relevante que ser miembro, con carnet, del PP.

Si los que mandan en España no están de acuerdo con el comportamiento de los “mossos”, que lo digan, den la cara y actúen en consecuencia, pero, no, eso quebrantaría el que ya es el más firme de los preceptos que rigen su propia actuación, como parte de esa conspiración universal que tiende a que no se hagan las cosas descaradamente, las actuaciones mafiosas y fascistas como lo que realmente son, cumpliendo aquella orden de Aznar de actuar descaradamente, sin complejos.

Y es que los ultraderechistas realmente inteligentes saben que la lucha por el dominio del mundo mundial se libra en dos frentes, el de los tanques y los portaviones y el de la hipócrita diplomacia.

De modo que el que yo sospecho que es mi paisano, y con cuyo padre fui yo al colegio, debe de ser un tío en toda regla, capaz no ya de domeñar a los “mossos” sino de meter en cintura a todos esos descarriados que pululan ahora por Cataluña.

“Vae victis” que según creo significa: ay de los vencidos.

Ojalá me equivoque.

jueves, 21 de septiembre de 2017

La verdadera democracia es esto




A veces, cuando escribir todo lo que pienso, exactamente como lo pienso, me aterra, porque ahora sólo soy un hombre demasiado viejo y enfermo para empezar a luchar con la vida para seguir haciendo lo que ahora hago, permitir que mi esposa muera tranquilamente, bien atendida y con dignidad, no tengo más remedio, si quiero seguir colaborando en la tarea que eddie y futbolín realizan por aquí, que traer a mis blogs, algo que escribí hace tiempo y que yo considero plenamente aplicable a lo que ahora mismo está ocurriendo.

16 de junio de 2.011
Giuseppe Tomasi di Lampedusa.jpg


Desde que lo cité por 1ª vez, hace ya muchos meses, creo que vengo repitiendo la cita con una periodicidad escalofriante: todo el pensamiento ultraconservador del mundo utiliza, sin admitirlo, sin confesarlo, que toda su actuación se basa en lo que yo vengo llamando el axioma de Lampedusa: es preciso que todo cambie para que todo siga igual.

Los griegos hablaron, que yo sepa, por 1ª vez de la democracia hace ya un montón de años, siglos, y lo hicieron de manera genérica, como una de las formas de gobierno pero no la única ni probablemente la mejor.

Las sociedades, los pueblos, las naciones son cuerpos tan vivos como el nuestro físico y, como nuestro cuerpo, están sometidos a una serie de vicisitudes de desarrollo y aclimatación a las circunstancias que acaecen en el devenir de sus existencias. No se pueden petrificar sus vidas como tampoco se puede hacer con las nuestras.

Es por eso que gentes tan sabias, como Aristóteles, hablaron ya de la evolución de las formas de gobierno como una serie de etapas que indefectiblemente se producen en el devenir de la vida de los pueblos.

Es por eso, también, que constituye una herejía política lo que se está haciendo ahora, intentar implantar a la fuerza, pero a la fuerza viva y bruta con golpes de porras, eléctricas o no, con disparos de balas de goma o de plomo, con gases lacrimógenos, con detenciones y arrestos sin orden judicial, e incluso con torturas, a todos aquellos que no están de acuerdo con cómo se les gobierna y lo dicen y protestan.

Los seguidores del canallesco Lampedusa, ese maquiavelo moderno, lleno de cinismo y desaprensión, han comprendido perfectamente su máxima, que no es sino la consagración del más insuperable de los cinismos: “por supuesto que el único orden bueno es el nuestro, por eso debemos luchar a muerte para conservarlo, claro, sin renunciar a ninguna clase de medios para ello, como las guerras, las matanzas, el exterminio y la persecución a muerte de los disidentes, pero esto es ya demasiado primitivo e implica un gasto enorme de nuestra energía que podría dedicarse a otras funciones más progresivas, el nuevo mandamiento nuestro debe de ser: fingir que todo está cambiando realmente para que, en realidad, todo siga igual, es decir, darle la razón a los descontentos, asumir las reclamaciones históricas de los miserables, llevar en nuestros programas todas aquellas reclamaciones, exigencias del pueblo que no pensamos en modo alguno cumplir, para poder darle con ellas, con esas declaraciones de principios absolutamente inoperantes, a los llamados demócratas, en sus narices, al propio tiempo que se les dice ¿pero qué es lo que pedís, democracia, pero si eso es lo que tenéis ya, acaso no se os permite votar cada equis años para que elijáis entre los mismos tipos con solo los collares diferentes? ¿O es que realmente queréis ser los que dispongáis libremente de vuestro destino, joder, pero si eso es absolutamente imposible, eso no lo tenemos ni siquiera nosotros, los que realmente gobernamos el mundo?”.

“El mundo y la vida son realmente muy difíciles de gobernar, incluso para nosotros, que lo tenemos todo, que disponemos de todos los recursos habidos y por haber para hacerlo. Por eso no podemos admitir, ni por un momento, esa locura vuestra de autogobernaros porque llevaría al mundo a su destrucción puesto que supone, por principio, el dominio de la anarquía.

“Es por ello que las porras eléctricas o no, los fusiles con fuego real o simulado, los gases, las tanquetas son absolutamente necesarios, para defenderos a vosotros de vosotros mismos, que sois como niños que no saben realmente lo que quieren, así que, ahora, después de haberos dejado retozar a vuestras anchas por un tiempo que no podía ser demasiado largo, volved al redil de una puñetera vez ¿o es que pensáis realmente que el mundo y la vida pueden funcionar bajo esa anarquía de gente que se pasa todo el día discutiendo si se debe encender una vela a Dios y otra al Diablo?, coño, no, que hay que vivir, o sea, haceros trabajar a los que tengáis, qué suerte, un puesto de trabajo, y conservéis todavía la energía suficiente, luego, ya veremos qué hacemos con vosotros, si tiraros por el monte Taijeto  o inyectaros algo letal que acabe con vuestras puñeteras vidas apaciblemente, si es que logramos convencer a esa vieja prostituta, la Iglesia”.

“Pero, oídlo bien, democracia no es, como se ha dicho tan estúpidamente, el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo, qué salvajada, eso es tanto como admitir que los animales podrían gobernar el mundo si se lo propusieran, democracia no es ni más ni menos que acudir cada cierto tiempo ante las urnas para elegir entre mí mismo y mi hermano gemelo para que uno u otro, qué más da, os vaya privando, de uno en uno, de cualquier derecho que podáis tener porque los derechos, todo el mundo lo sabe, acaban por ablandar a la gente, por echarla a perder, por acostumbrarla a esa increíble sacrilegio de pedir cada día una cosa más, o sea, a la barbarie, el libertinaje, la autodestrucción”.

“Pero eso, nosotros, los elegidos por Dios para gobernaros, no lo consentiremos nunca”.

jueves, 7 de septiembre de 2017

La llave que no abre ninguna puerta o el mejor de los cinturones de castidad

Karl Marx en el diván: la psiquiatría franquista como arma
La historia no es sino el relato de la lucha de clases y, como tal, tiene sus momentos cruciales.
Un día, hace miles de años, los neardentales de una tribu decidieron unirse para evitar que aquel matón tan grande los putease.
Y lo consiguieron. Cuando el matón intentaba robarle al más pequeño de la tribu su lanza de sílex o la mujer, todos se unieron, como un sólo hombre e hicieron frente al grandullón, hoy, por mí, y, mañana, por ti.
Pero, desde entonces, ha pasado mucho tiempo, tanto que ya nadie se acuerda de lo evidente: la unión es un buen remedio contra la fuerza.
Luego, muchos miles de años después, un judío alemán, barbudo y melenudo, quiso, intentó, derrotar a la fuerza bruta sólo con la inteligencia y se fue a las bibliotecas y estudió y estudió la historia de la humanidad para comprender por qué el hombre es tan hijo de puta y qué se puede hacer contra un animal así.
El auténtico cáncer del hombre es la avaricia, los jodidos liberales afirman todo lo contrario, es la avaricia lujuriosa del hombre lo que mueve el destino de las naciones, de modo que cuanto más avariciosos haya en un sociedad ésta será más libre y más abierta porque la nación será más rica y habrá más para repartir entre todos.
Falacia, falacia pura y dura para engañar a los imbéciles.
Si tú admites que es justa la lucha de los empresarios contra los trabajadores y que el Estado debe limitare a crear las instituciones jurisdiccionales para que los que no tienen nada no puedan levantarse impunemente contra los que lo tienen todo, habrás consagrado históricamente la tesis neoliberalista de que el Estado no es la solución sino precisamente el problema, y que debe limitarse a asegurar las condiciones para que los empresarios compitan entre sí para vender más a base de rebajar la remuneración de sus trabajadores.
Y de esto saben mucho Amancio Ortega y ese jodido cuyo nombre desconozco que ha creado Ikea.
Pero estábamos escribiendo de aquel jodido tipo tan peludo que estudiaba historia y economía en las bibliotecas públicas y que descubrió que toda la puñetera historia del mundo no era sino la traslación a la sociedad de esa lucha a muerte entre los que dominan la economía a base de explotar a sus trabajadores.
Lo estudió a fondo, lo desarrolló y lo expuso de tal modo que convenció a los trabajadores de la explotación que estaban sufriendo, “trabajadores de todos los países del mundo, uníos”.
Y una ola de rebelíón contra dicha explotación recorrió el mundo como una ola gigante libertadora.
Pero el liberalismo capitalista también tenía sus ratones de biblioteca y uno de ellos, el señor de Lampedusa, comprendió que para hacer frente a aquella vorágine que amenazaba con derribar para siempre aquella tan injusta estructura económica había que inventar algo que convenciera a las masas de que el mundo ya no era aquél que Carlos Dickens narraba en sus novelas.
Toda aquella fuerza de la gigantesca ola revolucionaria podía combatirse con un poco de astucia, haciendo que todo pareciera que cambiaba para que todo siguiera igual.
Y otra ola gigantesca asoló al mundo llenándolo de mentiras canallescas que proclamaban que todos los hombres éramos iguales y teníamos los mismos derechos y llenaron el universo de una falacia que ha resultado invencible: unas leyes que ellos llamaron magnas y en las que se recogían unos preceptos inatacables en los que se basaron todas las leyes que iban a gobernar el mundo.
Y son inatacables porque detrás de ellas está la fuerza de las armas del Estado o las de sus tribunales.
De modo que si una región, nación o lo que sea que, ahora mismo se halla integrada en un Estado y se siente inmensamente maltratada por él, no puede intentar salir del mismo de ninguna manera porque, ante su intento de liberación, se esgrimirá esa ley de leyes, esa Carta Magna, absolutamente inatacable, porque los requisitos legales que se exigen para ello son irrealizables, y, si intentara irse por las buenas, se hará sentir frente a los que lo intenten toda la fuerza política, económica y militar del Estado del que dicha región, nación o lo que sea forma parte.

Postdata:

3 días después de publicar yo este post, leo en El Periódico de Cataluña, un chiste de mi admiradísimo Ferreres, en el que uno de los personajes dice lo mismo que yo en el título de dicho post

ferrerrescast170910

domingo, 3 de septiembre de 2017

Excusa no pedida, acusación manifiesta

Ya he dicho por aquí, varias veces, que lo que generalmente se admite como división de poderes es falso, una falsedad más que la derecha ha lanzado al mercado de la información para engañarnos a todos.
Es falso que sólo haya tres poderes, legislativo, ejecutivo y judicial.
Yo no sé si, en los tiempos en los que Montesquieu escribió su L’esprit des lois, lo era, ahora, desde luego, no, y las mismas constituciones de todos los Estados modernos del mundo, lo establecen sin ninguna claridad pero evidentemente.
Si al ejecutivo lo nombra el poder que ha ganado las elecciones generales, que constituye, también, la cámara legislativa ¿de qué coño de independencia de poderes se nos habla?
Y, si al judicial no sólo lo nombra el ejecutivo sino que también lo gobierna sin ninguna clase de trabas, ¿qué clase de independencia es ésta?
Pero esto es lo de menos.
Lo de más es que al dichoso ejecutivo, ése, que lo dirige todo, lo ha designado un pueblo al que han engañado hasta el fondo de sus empequeñecido cerebros, ellos, los puñeteros periodistas.
Esos, a los que con tanta vehemencia defendía el otro día el Ferreras, esa especie de orangután vestido de negro que trata de esconder su calvicie con cuatro pelos que arrastra hasta la frente desde el cogote.
Alguien, yo, por lo menos, no sé quién es, ha tocado a rebato y ha dicho que la tarea más urgente del PP el aprovechar la terrible desgracia catalana para acabar con el independentismo.
Lo que sí sé es quien ha sido el encargado de dar el disparo de salida, el tremendo Maíllo, que dijo como principio a esta caza de brujas algo así como que nadie puede dudar de la honestidad de la prensa española.
Y ya se sabe la terrible certeza del aforismo latino: “excusatio non petita, accusatio manifesta”, excusa no pedida, acusación manifiesta.
Pero lo más terrible que yo he visto en todos estos días es la foto en la que esa tremenda cariátide que es la tal Soraya Sáez de Santamaría, da las instrucciones precisas a la cúspide de la prensa catalana: Maríus Carol, La Vanguardia,  Xavier Vidal-Folch, El País, Enric Hernàndez y Joan Tàpia,  El Periódico.

martes, 15 de agosto de 2017

El mundo y la vida según Rajoy, en El Faro de Vigo


Rajoy ve también un "cambio de tendencia" en el crédito


Llevo siglos escribiendo que no vivimos en una democracia porque este vocablo significa, como muy bien estableciera Abraham Linconl, el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
Y como dice la más sabia de las filosofías “nihil volitur qui precognitur” que yo me atrevo a traducir: no se puede querer sin conocer.

En un post que ha colgado en mi blog o bien eddi o bien futbolín, se dice:

   “Pero no todo está perdido: según un informe elaborado por la Universidad de Oxford en 2015 y publicado por el Instituto Reuters para el estudio del periodismo, de los 11 países europeos estudiados, los medios de comunicación españoles son los menos creíbles. A nivel mundial, cuando se analizan los públicos de EEUU, Gran Bretaña, Alemania, Francia, España, Italia, Irlanda, Dinamarca, Finlandia, Brasil, Japón y Australia, sólo los medios de comunicación estadounidenses tienen menos credibilidad que los españoles”.[Img #50338]     (*) Ángeles Diez Rodríguez es Doctora en CC. Políticas y Sociología, profesora de la Universidad Complutense de Madrid, España, miembro del Foro contra la Guerra Imperialista y la OTAN y colaboradora de Canarias-semanal.org.

Vuelvo al no se puede querer lo que no se conoce: si a ti no te dejan ver otra realidad que la que ellos quieran que percibas, ¿cómo vas, luego, a votarla en las urnas?

Si a ti te mienten constantemente sobre la paupérrima alternativa que ellos dejan que se asome al sombrío panorama nacional, ¿cómo vas a conocer a los que deberían sustituir a los que ahora se ríen de todos nosotros diciendo que nos gobiernan de la mejor manera posible, cuando lo único que hacen a manos llenas es abarrotarse sus bolsillos y los de sus amigos?

Ellos lo llaman capitalismo de amiguetes pero, en realidad es un capitalismo criminal que está llevando a la muerte por inanición, o sea, por no poder comer o por el frío invernal o el calor veraniego, o por el suicidio al que les empuja una irresistible desesperación, seguramente a lo que hubiera sido lo mejor de todos nosotros, porque hubieran tenido consciencia de la esencial vulnerabilidad del ser humano.

De modo que así estamos, gobernados en última instancia por un tipo que escribió, cuando todavía se atrevía a escribir la verdad, en El Faro de Vigo, aquello tan progresista y avanzado de que la desigualdad no sólo es inevitable sino deseable y justa ya que los seres humanos estamos condenados a ser lo que somos por el hecho de nuestro nacimiento, o sea, por la estirpe, decía él: 

"Ya en épocas remotas –existen en este sentido textos del siglo VI antes de Jesucristo- se afirmaba como verdad indiscutible, que la estirpe determina al hombre, tanto en lo físico como en lo psíquico. Y estos conocimientos que el hombre tenía intuitivamente –era un hecho objetivo que los hijos de “buena estirpe”, superaban a los demás- han sido confirmados más adelante por la ciencia: desde que Mendel formulara sus famosas “Leyes” nadie pone ya en tela de juicio que el hombre es esencialmente desigual, no sólo desde el momento del nacimiento sino desde el propio de la fecundación". 

De manera que los que nacemos como podemos no tenemos más remedio que aceptar nuestro papel de esclavos en la producción, si es que tenemos la inmensa fortuna de llegar a ello y no nos morimos de hambre, frío o calor por el sinuoso camino.

martes, 1 de agosto de 2017

La figura del falso testimonio en el Código penal español





Hoy, en Al rojo vivo, dentro de su sección Maldita Hemeroteca, han proyectado un video en el que Rajoy que, entonces, era el director de la campaña electoral del PP a las elecciones generales, hace una minuciosa exposición de todos los detalles económico- financieros del programa de la campaña de aquel año, con pormenores que descienden hasta el céntimo, lo que, según el programa, se halla en abierta y flagrante contradicción con su deposición como testigo del día 26 de julio del corriente año.

Veamos lo que, al respecto, determina el Código Penal:

Artículo 458

1. El testigo que faltare a la verdad en su testimonio en causa judicial, será castigado con las penas de prisión de seis meses a dos años y multa de tres a seis meses.

2. Si el falso testimonio se diera en contra del reo en causa criminal por delito, las penas serán de prisión de uno a tres años y multa de seis a doce meses. Si a consecuencia del testimonio hubiera recaído sentencia condenatoria, se impondrán las penas superiores en grado.

3. Las mismas penas se impondrán si el falso testimonio tuviera lugar ante Tribunales Internacionales que, en virtud de Tratados debidamente ratificados conforme a la Constitución Española, ejerzan competencias derivadas de ella, o se realizara en España al declarar en virtud de comisión rogatoria remitida por un Tribunal extranjero.

Artículo 460: 

Cuando el testigo, perito o intérprete, sin faltar sustancialmente a la verdad, la alterare con reticencias, inexactitudes o silenciando hechos o datos relevantes que le fueran conocidos, será castigado con la pena de multa de seis a doce meses y, en su caso, de suspensión de empleo o cargo público, profesión u oficio, de seis meses a tres años.


domingo, 30 de julio de 2017

Botarates y lenguaraces





Ayer, en La Sexta noche, ese ejemplo de coherencia y fidelidad a los partidos en los que milita, hasta hace cuatro días era UPD, hoy es Cudadanos, C’, Toni Cantó, se descolgó con un “bueno, de ese, no hay que hablar, con decir que es comunista, está todo dicho”.

Como es lógico, apagué la tele.

Hace unos días, otro paladín de la dignidad y de la democracia, el columnista de El Mundo, Jorge Bustos, decía en Al rojo vivo, algo parecido: “Pues yo prefiero que me gobierne un corrupto que un comunista”.

¿Qué está ocurriendo en este puñetero mundo, qué estamos consintiendo que suceda, cuando dos tipejos de esta calaña se permiten decir impunemente que la más noble de las creaciones del pensamiento humano, no debe siquiera mencionarse en serio, en una charanga como suelen ser las tertulias políticas españolas, donde se tolera la participación de tipos como Marhuenda y Eduardo Inda?

El más grande de los filósofos vivos, Jürgen Habermas, es marxista y ningún otro filósofo digno de tal nombre sería capaz de decir algo semejate delante de él, porque el marxismo, padre directo del comunismo, no es sino la mejor manera de interpretación del mundo y de la historia que hasta ahora ha sido capaz de hallar el hombre.

Y es que atacar el marxismo es como atacar la lógica y las matemáticas.

Que gobiernos que se han autotitulado marxistas hayan degenerado en dictaduras de la peor especie ¿y qué?

¿Acaso no lo han hecho también otras muchas ideas filosóficas e incluso religiosas admitidas y practicadas en todo el mundo?

Es curioso que tales críticas provengan de tipos que están absolutamente conformes con estas ideas neocapitalistas ultraliberales, que van a llevar al mundo directamente a su desaparición.

sábado, 29 de julio de 2017

Mercenarios


El PSG acelera por Neymar y este viernes ya ha acordado las comisiones del traspaso: pagará 36 millones de euros.


Ahora resulta que los madridistas tenían razón.

Neymar, jr. es un perfecto hijo de Neymar, sr. 

O sea, un pesetero sobre todas las cosas, un mercachifle, un mercenario,  absolutamente asqueroso.

Acabo de leer que el 30 de julio, o sea, mañana, iba a cobrar 25 millones de euros del Barça, en virtud de lo acordado en el último contrato de renovación, de manera que el tío pesetero está entre la espada y la pared: si admite lo que todo el mundo ya sabe, que ha fichado por el PSG, perderá esos 25 millones y, si calla como un canalla, los cobrará.

Y no sólo calla sino que ha hecho los que, sin duda, son los dos mejores partidos de su vida blaugrana: buscando que el Barça confíe en que todo siga igual y pague, con lo que habrá hecho, siguiendo los dictados de ese genio para los negocios que es su padre, el mejor negocio de su vida, cobrándole al equipo catalán 25 millones, el mismo día que firma con el PSG. Redondo.

miércoles, 26 de julio de 2017

Recuerdos de Derecho penal de un viejo abogado: los papeles de Bárcenas y de Lapuerta




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Como hace ni más ni menos que 70 años que estudié los derechos penales, el sustantivo y el procesal, no estoy muy seguro de que lo que voy a escribir sea cierto, válgame que, entonces, sí que lo era.

Respecto a los actores del hecho delictivo eran, por lo menos que yo recuerde, tres, los autores, los cómplices y encubridores.

Los autores eran los que realizaban directamente el acto constitutivo del delito, los cómplices los que colaboraban a su realización con actos que si bien no constituían parte esencial del mismo, éste no hubiera podido producirse sin su intervención, y los encubridores los que sin tomar parte alguna en la comisión del delito colaboraban de alguna manera en que éste no fuera conocido y castigado.

Todo esto en relación con la actualidad nacional, en la que nos hallamos con que una gran parte de la población entiende como normal que unos señores cometan ese delito que entonces se denominaba malversación de caudales públicos y que consistía en apoderarse del dinero del los entes estatales o públicos de cualquier manera.

Es lo que ahora todos llaman “llevárselo crudo” y que es lo que hacen la mayoría de los que ocupan cargos de esta naturaleza y tienen a su alcance las arcas en las que se ingresan todos nuestros impuestos.

Efectivamente, son autores de dicho delito aquellos que meten directamente la mano en las cajas de las respectivas entidades, pero también son parte importante en dicha malversación los que les ayudan a llevárselo de una manera activa e igualmente aquellos otros que tienen noticia de dichos latrocinios y miran descaradamente hacia otro sitio pensando que está bien, hombre, hoy, por ti, y mañana, por mí.

De modo que no sólo eran autores, por ejemplo, el sr. Lapuerta y el sr.  Bárcenas que practicaban, presuntamente, el noble deporte del cohecho impropio, sino que también eran delincuentes presuntos en concepto de cómplices todos aquellos otros miembros del PP que adjudicaban las contrataciones públicas a aquellos empresarios que, previamente, habían engrasado la ruede para que ésta rodase y aquellos otros más que lo sabían y callaban porque el sr. Lapuerta, según dice el sr. Bárcenas, les llevaba a su propio despacho situado en el mismo edificio, parte del botín dentro de una caja de puros habanos.

Y todo esto ¿está demostrado fehacientemente para que lo estime como cierto la autoridad judicial?

No sé, tampoco, si recuerdo mal las reglas que sobre la prueba establecen nuestras leyes de enjuiciamiento.

Decían, en aquellos tiempos, que la reina de las pruebas, ¿o era la virreina?, es la documental, o sea la constituida por los documentos que obren en autos, que pueden ser públicos, si han sido realizados por funcionarios públicos convenientemente autorizados para ello, o privados si han sido confeccionados por todos los demás actores de derecho.

La eficacia de la prueba en juicio de los documentos públicos es total, si se han realizado por los encargados de otorgarlos y con  todos los requisitos legales para ello, pero lo mismo sucede con los documentos privados si éstos han sido adverados en el procedimiento  mediante el reconocimiento de sus autores y los peritos encargados de confirmar la autenticidad de las letras, firmas y visados que obren en los mismos.

O sea que los llamados papeles de Bárcenas son prueba fehaciente en el proceso de referencia en tanto en cuanto tanto éste sr. como el sr. Lapuerta reconocen que fueran llevados por ambos en concepto de gerente y tesorero y están visados por ellos en todas sus hojas, cuyo extremo se halla avalado por los peritos judiciales nombrados judicialmente para ello.

Entonces si allí se dice que el Sr. Rajoy recibía todos los meses su sobresueldo es porque así se hacía, tal como afirman ambos señores encargados de llevar, estatutariamente, ese libro de la caja que han dado en llamar B, sin ser óbice para ello que el sr. Lapuerta haya sido afligido, posteriormente a todas las diligencias relatadas, por una demencia senil que todos llaman sobrevenida, precisamente porque no puede invalidar todas sus actuaciones personales anteriores y mucho menos si éstas son judiciales y debidamente intervenidas por los órganos encargados de ello.

domingo, 16 de julio de 2017

El Estado y las ideologías


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Margaret Thatcher y Ronald Reagan son los autores de la célebre sentencia: “el Estado no es la solución sino precisamente el problema”.

Gente más capacitada que yo ha demostrado inequívocamente que el Estado es absolutamente imprescindible para una vida social pacífica.

Así, pues, lo que está en discusión es cuál debe ser la actitud que el Estado debe adoptar en orden a su intervención como árbitro de los conflictos sociales.

¿Debe reducir su intervención a un mínimo indispensable para que las fuerzas en conflicto, capital y trabajo, actúen lo más libremente posible en la producción, o, por el contrario, su intervención debe de ser exhaustiva para que ninguno de ambos factores campe por sus anchas?

Debo reconocer que tengo los cojones más grandes que el caballo de Espartero para atreverme a encarar la cuestión esencial que se halla en el fondo de todos los problemas que asolan al mundo, un viejo como yo, en el umbral estricto de los 88 años y sin ninguna clase de conocimientos especiales sobre la materia.

Pero precisamente porque he vivido tanto y lo he hecho tan intensamente que ahora me siento esencialmente cansado, pienso que, por lo menos, en el terreno existencial sí que es posible que tenga algo pensado o, por lo menos, intuido sobre el tema.

Los liberales que, como ellos mismos dicen, van ganando la batalla, lo tienen muy claro: el Estado no debe de intervenir en la llamada lucha de clases si no es para darles la razón porque, si hace lo contrario, todo el andamiaje social se irá al carajo.

La función del Estado no es otra que las fuerzas y cuerpos de seguridad del mismo estén siempre dispuestos a salir a la calle para mantener el orden público.

Que se lo pregunte, si no, a Cristina Cifuentes, cuando casi ayer ella era la Delegada del Gobierno en Madríd, cómo sus subordinados se esforzaban bravamente en aplastar con sus botas de clavos  y porras de goma las cabezas de los que habían salido a la calle precisamente a eso, a pedir que se hiciera una mejor distribución de esa riqueza que, según Rajoy, se está produciendo en cantidades tan industriales que éramos y somos la envidia de todo el mundo civilizado.

Pero también los hay los que, como yo, creemos que el Estado y sus fuerzas y cuerpos de seguridad deben de intervenir para todo lo contrario, para que se cumpla a rajatabla, sí, la justicia, precisamente, pero ésa que se ha dado en llamar social y que partiendo de la base de la definición de justicia que hacía el viejo jurisconsulto Ulpiano, consiste en dar a cada uno lo suyo, así al capital no toda la plusvalía que la intervención de las fuerzas trabajadoras haya incorporado a las materias primas, sino tan sólo un importante interés a lo invertido que, en todo caso, debe de ser superior al que se atribuya a los casos de inversión directamente improductiva, para que sea interesante dicha inversión, pero de ningún modo abarque casi el total de dicha plusvalía puesto que, entonces, se incurre en una clara injusticia distributiva.


lunes, 3 de julio de 2017

Bienvenidos al infierno

Manifestaciones en contra del G20

Recuerdo como si hubiera sucedido ayer, las sesiones de catecismo en la parroquia de San 
Miguel de mi pueblo.

Infierno, el conjunto de todos los males sin mezcla de bien alguno.

Joder, qué definición, a ver quién es el guapo que la mejora.

¿Hay entre mis lectores alguien que pueda señalarnos qué coño de bien hay en este jodido mundo en el que intentamos sobrevivir?

¿Que comemos, el que lo hace, dos o tres veces al día, y qué comemos, coño, qué comemos?

Vegetales pasados de fertilización, carnes engordadas con hormonas, líquidos que ningún otro animal en el mundo se atrevería a beber.

¿Qué dormimos, el que puede hacerlo porque se lo permite su buena conciencia, echados sobre somieres de hierro o de madera, cubiertos con sábanas y mantas de nylon que te abrigan o hielan cuando tenían que hacer lo contrario?

Claro que hay quien come, bebe y duerme como los propios reyes después de haber jodido con mujeres de ensueño. Sí.

Pero ¿quienes son, coño? 

Ellos, ¿y quienes son éstos?

Trump y su compañero del alma, Warren Buffett, sí, ese jodido y asqueroso tipo que se reía de todos nosotros diciendo:

-Claro que hay lucha de clases, pero, a joderse, amigos, porque la vamos ganando nosotros.

Y, de vez en cuando, para comprobar como marcha la cosa, estos tipejos se reúnen en fastos que denominan de una manera rumbosa, G20, en este caso, por ejemplo. En Hamburgo.

Y nosotros, ¿qué podemos hacer para contraprogramar estos aquelarres que se celebran, como es lógico, alrededor de quien es el mismísimo Diablo?

Quemar un par de coches y cuatro cubos de basura, a cambio de que nos abran sus esbirros, con sus porras, la cabeza y nos encierren en esos mugrientos calabozos que hay en todos los bajos de las comisarías de policía de todo el mundo.

Y con la cabeza a medio vendar y la espalda llena de cardenales, nos iremos luego, cuando los del G20 se hayan ido a sus magníficos palacios, a nuestras inhabitables madrigueras a vanagloriarnos, ante nuestros hijos y nuestros vecinos, como si hubiéramos hecho algo de provecho.

domingo, 2 de julio de 2017

Una nota sobre el orgullo gay


Imagen de la celebración del Orgullo Gay en Sao Paolo. Foto Twitter

No sé, pero esta vez, tengo la sensación de que me salgo de la corriente, de la buena corriente que empuja a la humanidad por la buena senda. No estoy de acuerdo con esa exhibición obscena y grosera de esa sexualidad, tan natural como la mía, pero que ayer se mostraba con un orgullo que yo nunca he sentido por mi propia sexualidad.

Ya sé, ya sé, ya sé que eso que a mi me parece un exceso para ellos es un grito que sale de sus entrañas donde tanto tiempo han tenido que ocultar su naturaleza sexual, pero creo que dicha manifestación contra la injustísima represión de que han sido objeto no justifica su obscena exhibición de atuendos sadomasoquistas y de gestos de evidente contenido sexual.

Tendría yo veinte años cuando leí el Libro negro de Papini, hace, pues, 68, pero recuerdo como una de sus grandes reflexiones aquella que dice de que igual como nos ocultamos para defecar deberíamos de hace lo mismo para comer porque casi es tan obsceno lo uno como lo otro.

martes, 27 de junio de 2017

Saurios en aguas cenagosas


Una cocodrilo hembra acaba de engullir al Banco Popular, al que todo el mundo conocía como el banco del Opus.

¿Es posible, acaso no es universal esa ley que ordena perro no come perro, o es que acaso, en ese inmenso bocado de no sé cuántos millones de millones de euros, que ese saurio hembra del Santander acaba de engullir de un sólo trago puede haber también una parte sustanciosa para alguna institución encubierta de la Obra de Dios?

No lo sé, quizá no lo sepamos nunca porque yo no participo de esa idea que ayer defendía bravamente, en Hora 25, ese catedrático de universidad, Fernando Vallespín, de que, en este mundo, todo acaba por saberse.

Lo que sí que sé es que los juzgados españoles, que están cambiando lentamente sus puntos de mira, no se van a llevar por delante al despacho de asesoría fiscal de Cristobal Montoro, que él abandonó formalmente antes de entrar en el Gobierno de Rayoy, al que alguien ha denunciado ante la fiscalía por una colisión de sus intereses con los generales del Estado.

En cualquier caso a don Cristobal, como a cualquiera de ellos, esto es algo demostrado hasta la saciedad, le importa un pito que le pillen con las manos en la masa porque para eso ellos han sido tantos años panaderos, de manera que ahora mismo, está pendiente de reprobación ante el Congreso y toda España pide su dimisión porque incluso un tribunal tan imparcial como el Constitucional y con un ponente tan ajeno al PP y al Opus como Ollero ha dicho por unanimidad que la Amnistía Fiscal de Montoro y Rajoy no sólo es inconstitucional sino también contraria a toda Ley y Derecho.

Mientras, el PP acaba de presentar querella por prevaricación y malversación de fondos contra dos concejales del Ayuntamiento de Madrid por haber solicitado  información a un despacho de abogados, ajeno al propio concejo, sobre un contrato llevado a cabo por el anterior equipo municipal de Ana Botella con la empresa que organiza todos los años el Open de Tenis de Madrid, bajo condiciones absolutamente leoninas, a lo que parece, para los intereses de los madrileños, de modo que nunca como ahora puede decirse eso de "el alguacil alguacilado".


sábado, 24 de junio de 2017

Los renegados



Los peores atacantes de la izquierda son precisamente aquéllos que un día fueron más izquierdistas que nadie.

Por supuesto que conozco el dicho de que el joven que a los veinte años es de derechas es un hijo de puta, el viejo que a los sesenta años es de izquierdas es un idiota. 

Pero nunca he estado de acuerdo con él, porque yo mismo, a los 10 años, fui atado con la cadena de una persiana y paseado por todo el pueblo, no sólo por los que yo creía eran mis amigos sino también por algún que otro pariente.

Y, ahora, que voy a cumplir el mes que viene los 88 años, sigo pensando lo mismo que entonces.

No, no todos somos iguales. Yo, que vengo leyendo a Raúl del Pozo, desde que inició sus pasos periodísticos exitosos en el Pueblo de Emilio Romero, cuando se declaraba, y no sólo vivía Franco sino que estaba en todo su apogeo, comunista a rabiar, hasta ahora que en El Mundo, lo leo y me da la sensación de que está tratando de hacerse perdonar aquellos inocentes desvaríos juveniles, porque resulta que es más rajoyista que Rajoy y más de ultraderecha que todo el PP.

El puñetero Raúl, hoy, en su columna de El Mundo dice literalmente que: “El género humano es La Internacional, pero no sé si los votantes del PSOE se van o no a hacer un lío cuando haya que votar a un partido que defiende los valores republicanos sin cuestionar la Monarquía y la plurinacionalidad, sin cuestionar la soberanía de España”.

Este tío, que no se cansa de citar a los más sesudos genios de la humanidad, cuyas citas cualquiera puede leer en un buen diccionario de citas célebres, hace como que está encendiendo una vela a Dios y otra al Diablo, cuando sólo está arrimando el fuego a la sardina de los capitalistas que ahora le pagan el sueldo. Porque seguro que en dicho diccionario ha leído también esa cita que dice que la política es el arte de lo posible, y el Psoe, que no es ni mucho menos mi partido, el pobre hace lo que puede para no acabar de desaparecer del mapa.

-¡Qué vergüenza, coño, qué vergüenza!-como gritaba el otro día, encorajinada, esa Némesis de la ultraderecha que responde por Irene Montero, desde la tribuna de las Cortes.

miércoles, 21 de junio de 2017

El Real Madrid y la ideología

“Sostiene Pereira”-y, en este caso, Pereira soy yo-que todo fan del Real Madrid, RM, es un ultraderechista y, por tanto, un fascista de tomo y lomo.

Porque un fascista ¿qué es?

Un tipo que por ser él quien es y por su excelencia infinita tiene derecho a todo, y cuando digo “todo” quiero decir todo, o sea que todo lo que hay en el mundo ya sea espiritual, como el honor, la honra, la fama, el prestigio o material como todo el dinero del mundo o sea el poder económico y, por ende, el político  no sólo es suyo sino que también lo es, lo debe de ser en exclusividad, porque el RM es el único dios, porque la característica esencial de la divinidad es la exclusividad, la unicidad, porque si hubieran varios dioses, todos ellos no serían tales porque uno de ellos, el verdadero, el auténtico dios tendría algo de lo que los demás carecerían por lo tanto no serían todopoderosos, o sea, no serían dioses.

Los aficionados del RM no sólo quieren que su equipo sea el mejor, que, algunas temporadas lo es, sino que además los otros equipos del mundo, en el que, a veces, hay alguno que lo supera, por lo que sea, porque se ha producido una eclosión de jugadores insuperables en Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, etc., pidan perdón por ser así  e incluso nieguen, bajo juramento que tal hecho se produzca, o sea, que digan, que afirmen, que juren que no, que ninguno de los Manchesteres, ni de los Chelseas, Arsenales o Liverpoores, PSGs, Bajerns, Juventus, etc. es, ha sido nunca, ni será mejor que el RM y entonces, ellos, en un gesto de magnanimidad insuperable, dirán que “bueno, sí, este equipillo de medio pelo, este año no ha jugado mal, pero, ojo, que no se les suba el orgullo a la cabeza que eso ha sido porque el RM se lo ha permitido generosamente”.

Así que su dominio deviene sobre todo en político porque no siempre se basa en la verdad sino en un pacto de dicha naturaleza en el que todos los demás equipos del mundo se le someten.

¿Por qué?

Porque ha conseguido algo parecido a lo logrado por los EE.UU.  de América, infiltrar todas las instituciones, todos los ámbitos en los que el poder reside realmente.
Y, consiguientemente, lo ha podrido todo hasta la raíz, haciendo el uso más instrumental y rastrero del poder económico.

Es por eso que yo no admito, de ninguna manera, que pueda haber un sólo seguidor del RM que sea honrado, una buena persona de izquierdas, como dicen que lo son, por ejemplo, García Ferreras y Rubalcaba.


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